Brasil ya no es refugio para OHL
Es la constructora que más ha caído en bolsa en el último mes -un 29,31 por ciento- sin que los analistas encuentren razón fundamental para ello. Y la razón es muy simple: ahora mismo el mercado no atiende a razones El paraguas de su diversificación ya no parece cubrir a Obrascón Huarte Laín del chaparrón que empapa a quienes comparten su apellido: el constructor. Pese a su equilibrada posición financiera, a su peso en obra civil y a su exposición a Brasil -con las que compensaba en teoría el parón constructor nacional- los expertos coinciden en mantenerse al margen. Creen que al valor le queda recorrido a la baja.
26 Septiembre 2008 -
13:56
Actualizado a las
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Llueve sobre mojado en el sector. Desde hace año y medio se veía venir la desaceleración del sector constructor nacional y por eso OHL ha intentado construirse un techo bajo el que cobijarse. Un techo con vigas importadas de Latinoamérica –en particular de Brasil- al que la tormenta tornada en huracán ha terminado por hacer goteras. El negocio es bueno, sí…pero ni Brasil permite que OHL evite el mal año bursátil. De hecho, Leonardo Lara, gestor de fondos de Metagestión achaca parte del desplome sufrido por OHL en el último mes a la pérdida de valor del Bovespa brasileño ( para firmar ahora descensos anuales en torno al 21 por ciento) y de su participada OHL Brasil –en la que controla un 60 por ciento-. Arrastre bursátil aparte, a la constructora presidida por Juan Miguel Villar Mir hace tiempo que le van bien los negocios en el país carioca. Su última adquisición allí pasa por la consecución de un contrato para depurar aguas, que le supondrá un volumen de negocio de 150 millones de euros. Pero los recientes contratos de la compañía no sólo hablan portugués, llegan de lugares tan dispares como Qatar y Argelia –por valor de 13.000 millones de euros-, de Florida o de Europa del Este. En definitiva, “el negocio internacional –tiene presencia en 18 países- es de capital importancia para la compañía” y uno de sus puntos fuertes, asegura Boni Aguado, gestor de carteras de Eurodeal. No en vano alrededor del 65 por ciento del EBITDA de OHL en la actualidad proviene ya del exterior, mientras que los planes de la compañía pasan por potenciar su área de construcción fuera de nuestro país.
El sol que lucía en Latinoamérica en la primera parte del ejercicio otorgaba calor al negocio de Obrascón Huarte Laín –integrado como grupo en 1999- pero las cosas ahora parecen haber cambiado. De hecho, los analistas de Renta 4 ya recalcaban entonces el riesgo de la excesiva dependencia de esta zona del mundo. A saber, México, Brasil, Chile y Argentina representan en torno al 86 por ciento de la cartera de OHL, con el consiguiente riesgo que ello supone en caso de desaceleración. Esta exposición trae de la mano también una dependencia de la evolución del tipo de cambio de las monedas de estos países respecto al euro.
Ya está aquí la crisis
Nadie niega que la compañía ya se ve salpicada por el parón de la actividad constructora e inmobiliaria española, pero tampoco se cuestiona que este efecto será menor que en sus comparables. Y la razón no es otra que “la diferente tipología de su negocio”, según Carlos Torre, analista de Renta 4. OHL tiene una nula exposición al sector inmobiliario y una muy marginal – en torno al 2 por ciento de su beneficio operativo bruto- a la construcción residencial. Al final, “su división de construcción nacional representa sólo el 24 por ciento del Ebitda de la compañía” -señala Torre- y eso, en un momento como el actual, debería ayudar a OHL. Eso y que ese peso del negocio nacional “está muy relacionado con obra civil”, recuerda Gonzalo Cantarela, director de CG Gestión Privada, con el menor riesgo que eso supone. Con todo y pese a la apuesta por la licitación de obra pública, los responsables de la compañía son conscientes de que el área de construcción española sufrirá, de ahí que la consigna pase por acometer de manera selectiva los proyectos de edificación, preferentemente no residenciales. Donde sí que cargarán las tintas es en potenciar la nueva división OHL Industrial, en el área de concesiones y en la de construcción internacional.
Las concesiones, los cimientos
Su estrategia de abandonar la actividad inmobiliaria desde 2002 y de centrarse en las concesiones le ha salido bastante bien a Obrascón Huarte Laín, pero no ha sido suficiente para que la constructora mantuviese su previsión de crecimiento del 30 por ciento de ebitda para 2008: la rebajó el mes pasado al entorno del 15-20 por ciento. Planes menos ambiciosos, pero que siguen apoyados en la buena marcha del área de las concesiones de autopistas –donde es una de las líderes mundiales y número uno en Brasil, con el 25 por ciento de la cuota de mercado-. Un negocio que concentrará este año el 80 por ciento de las inversiones del grupo y que los analistas consideran de naturaleza defensiva, al tiempo que fuerte generador de flujo de caja en el medio y largo plazo. En este punto, Carlos Torre, de Renta 4, recuerda que “un 88 por ciento de la cartera de obra contratada de OHL corresponde a obra a largo plazo basada en concesiones”.
Pero este elevado peso de las concesiones también puede llegar a ser un arma de doble filo, porque es un negocio que se caracteriza por unos elevados niveles de apalancamiento en los primeros años de vida. Peligro que, de momento, OHL logra esquivar. A juicio de Leonardo Lara, gestor de fondos de Metagestión, “la compañía cuenta con una deuda bastante saneada” -cerró el primer semestre con un endeudamiento neto de 2.753,5 millones- y no necesita refinanciar su endeudamiento total, como les está ocurriendo a otras empresas del sector. De hecho, ajena a todo, OHL se atreve incluso a salir de compras: acaba de hacerse con el 70 por ciento de dos constructoras estadounidenses por más de 26 millones de euros.
OHL en bolsa…
Acumula en lo que va de año una caída del 40,90 por ciento, con lo que ha pasado a situarse en el furgón de cola del sector, entre las más castigadas. Una caída que se ha fraguado en gran parte desde su ingreso en el Ibex 35 el pasado mes de julio –de forma acusada en este mes de septiembre- y que incrementa los “recelos” de quienes, hasta hace poco, se decantaban por OHL como alternativa para tener cierta exposición al sector constructor. Recelos a los que Gonzalo Cantarela, director de GC Gestión Privada une la desconfianza que le supone “una compañía en la que su presidente, Juan Miguel Villar Mir, cuenta con una abrumadora mayoría” –en la actualidad posee un 53,6 por ciento-.
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