
Con estas cifras de ahorro, España se sitúa, junto a Portugal, en la peor posición a nivel Eurozona y la segunda peor a nivel europeo. La media de la zona euro es del 12% o del 18% en Suecia o Alemania. El motivo de esta baja tasa es derivada tanto del aumento del consumo e inversión en inmuebles (por encima de la renta disponible, casi 8.000 millones más que sus ingresos) como por la alta presión fiscal del contribuyente medio.
Mientras que en 2018 las rentas subieron un 3,2%, el consumo lo hizo en 4%, y el volumen del ahorro cae 10%. Comparativamente, en 2009, el ahorro de los españoles se disparó a máximos del 13,4%, por el miedo a perder el trabajo y también se destinó parte del ingreso disponible a amortizar créditos. Sin embargo, a medida que las expectativas de empleo mejoraban el ahorro disminuía hasta llegar a los mínimos actuales.
Otra razón detrás de la caída en la tasa de ahorro se debe, en cierta forma, a que el Estado se encarga en proporcionar todos los recursos en el momento de la jubilación, reduciendo de manera importante la necesidad de previsión por parte de las familias. De este modo, la acumulación de activos financieros para hacer frente a la jubilación es mucho menor en España que en países donde existe un sistema de previsión complementario.
Mientras en Europa las familias desaceleraron paulatinamente el consumo y comenzaron a incrementar el ahorro en 2017, en España se comenzó a incrementar el endeudamiento de las familias. La última vez que ocurrió esto fue durante la burbuja inmobiliaria de principios de este milenio, aunque con la diferencia de que el gasto en vivienda ahora representa el 6% mientras que entonces superaba el 15%.
Aunque los tipos de interés son bajos y generan pocos incentivos al ahorro tradicional, es adecuado pensar en el largo plazo y dejar de ser tan cortoplacista. El ahorro financiero a finales de 2018 se situó en 2,15 billones de euros o bien el 178,1% del PIB (según datos del Banco de España), un ligero aumento respecto al año anterior. Sin embargo, este ahorro se vio afectado por un fuerte ajuste del valor de la cartera por el débil comportamiento de los mercados.
Pero buena parte de estos activos financieros de los hogares españoles (el 40,9%) se encuentran en depósitos y efectivo (73% del PIB). Mientras los fondos de inversión representan sólo el 14,2% de esos activos financieros (o bien el 25,3% del PIB). De esta manera, los depósitos se consolidan como el principal destino del ahorro de las familias.
A pesar del aumento de la tenencia de activos financieros por parte de las familias españolas en los últimos años, España sigue siendo uno de los países con menor nivel de activos financieros per cápita si comparamos con otras economías europeas.
Algo similar ocurre si comparamos los activos financieros de los europeos en función del PIB. La mayoría de las familias europeas tienen un ahorro financiero sobre PIB muy superior al de los hogares españoles. En septiembre de 2018 (último dato disponible), los activos financieros de las familias españolas suponían el 181% del PIB, muy lejos de Dinamarca, Países Bajos, Reino Unido o Suecia, donde suponen más del 300% del PIB.
No obstante, los activos financieros con mayor peso en la cartera del hogar medio europeo continúan siendo los Fondos de Pensiones y Seguros, que en 2018 representaron casi el 36% del total de los activos, aunque con heterogeneidad entre los países. En España representan el 16,5% del total, mientras que, en Países Bajos, Reino Unido o Dinamarca, suponen maÌÂÂs del 50% del ahorro financiero de las familias.

Los bajos tipos de interés y las agresivas campañas comerciales (principalmente bancos) no han sido suficiente para estimular más el apetito por los fondos de inversión, y por ello, 2018 cerró con un nivel máximo histórico de ahorro en depósitos, que superaron el umbral de los 800.000 millones (con un incremento del 4% anual). De hecho, los 806.900 millones de euros son un 22% superior al monto de final de 2008, que ya era ya el inicio de la crisis financiera.
Mientras que los depósitos han crecido un 140% del 2008 al 2018, el patrimonio total de inversión colectiva un 85%, donde destaca el fuerte crecimiento que han tenido las Instituciones de Inversión Colectiva Extranjeras (+572% en 10 años), que compensa con creces la caída de los fondos inmobiliarios.
Cabe considerar que en este incremento de patrimonio se incluye el favorable comportamiento de los mercados en la década hasta diciembre de 2018, con rentabilidades anualizadas en torno al 7% en la mayoría de los índices MSCI (excepto alguno como el MSCI Europa Value con una rentabilidad anualizada del 0,93%).
Pero realmente el incremento se da con mayor brío cuando los depósitos dejaron de pagar aquellos atractivos retornos y los inversores se vieron en la obligación de diversificar y asumir algo más de riesgo.
Aun cuando todas las categorías suben, los que prácticamente están de capa caída son las Instituciones de Inversión colectiva inmobiliaria.
Respecto a los fondos de pensión el incremento ha sido mucho más pausado, haciendo necesario el impulso de planes individuales por parte de empresas y gobierno y así evitar el problema al que se enfrenta ya el sistema.
Composición de los fondos de inversión por tipo de activo
La evolución del patrimonio en las diferentes clases de activos también ha cambiado. Mientras que en 2008 la renta fija representaba el 49% del patrimonio, en 2012 bajó al 33,1% y a finales del 2018 al 22,6%. Esta bajada fue compensada por el fuerte incremento que experimentaron los fondos globales e internacionales, que pasaron del 10,4% en 2008 a algo más del 46% en 2018.
Por su parte los fondos de renta variable siguen pesando menos del 3% y los fondos garantizados (tanto de renta variable, fija y de garantía parcial) cayeron del 31,3% a menos del 10% en 2018.
Ahora bien, si vemos como ha sido la evolución del número de partícipes, son los fondos de gestión pasiva los que crecen en mayor porcentaje en cuanto al número de partícipes (1776%), y le siguen los fondos globales e internacionales (casi un 900%). No es de extrañar, ya que el inversor español también ha evolucionado y las bancas privadas, con una oferta mucho más rica y diversificada de los productos que ofrecen e incluyen en las carteras de sus clientes.
Por el contrario, los fondos Garantizados (tanto de renta fija como de renta variable) caen tanto en patrimonio como en número de partícipes, si bien la banca los utilizó como fuerte palanca de crecimiento de activos principalmente en los años post-crisis. Llegaron a alcanzar en 2012 el pico de patrimonio y partícipes, para después caer y llegar a representar poco menos del 7% del total del patrimonio en fondos de inversión (vs. algo más del 40% en 2012).
La mayoría de las gestoras hablan de una racionalización de la gama de productos o número de fondos. Si bien, en 1998 el número de fondos de la industria era de 1866, para finales del 2008 ya eran casi un 34% más de fondos (un total de 2.505). Sin embargo, para 2018 fueron sólo un 4% más.
Durante esos 20 años, la oferta se redujo en fondos monetarios, los mixtos y garantizados de renta fija y renta variable, el resto aumentó. Pero el mayor aumento nuevamente destaca en cuanto a los fondos internacionales, cuyo crecimiento fue más acentuado en el periodo post-crisis 2008 a 2018 y le siguieron los fondos globales, pero en este caso el mayor crecimiento se dio en la primera etapa de análisis (1998 a 2008).
También es de destacar el crecimiento en la oferta de fondos de gestión pasiva y de retorno absoluto.
El número de Instituciones estimado, a finales de 2018 se compone por 1686 de Fondos de Inversión, 2734 de Sicavs y 1031 IC Extranjeras. Mientras que éstas últimas paulatinamente van creciendo en número, las otras dos ceden terreno.
Sin embargo, la caída más fuerte se observa de 2008 a 2010, con una caída del 17% en Fondos de Inversión, y la misma magnitud es de crecimiento para las ICs Extranjeras. De ahí, la reducción en el número de instituciones locales es paulatina hasta que llega 2015 y vuelve a caer un 10% el número de Instituciones de Fondos de Inversión.
En cuanto a las Sicavs, el descenso más pronunciado es en el año 2017 y parte de ello es derivado a un cierto ruido regulatorio.
En definitiva, queda camino por recorrer en España y seguramente en los próximos años la estructura de los ahorros y las inversiones cambiarán. Deberá haber una mayor concienciación respecto a la importancia de invertir en los planes de pensiones y también en fondos con responsabilidad social. De hecho, según en una encuesta hecha por Allianz GI, España fue uno de los países donde mayor interés hay por parte de los inversores en las temáticas ASG, convirtiéndola en terreno fértil para el desarrollo de mayores productos de inversión que tengan en su ADN el análisis ASG. Hay instituciones españolas, como Santander Asset Management, de las primeras en gestionar fondos que consideraran estos principios, pero queda camino…