
Si alguna lección puede extraerse del COVID-19 —con el drama de la muerte de muchas personas y la falta de coordinación entre países y la OMS, la falta de material sanitario y de acceso a medicamentos que palien dicha enfermedad — es que los inversores deben estar atentos a lo inesperado. La reciente pandemia que aún sigue afectando nuestro día-día y la manera de relacionarnos con otros, ha dejado de manifiesto la importancia más que nunca del un sector tan importante como el sanitario, que ofrece oportunidades de inversión interesantes tanto por el lado de la renta variable como en renta fija.
Es un sector que ha sacado pecho durante estos meses tan volátiles, junto con el de tecnología, con recuperaciones importantes tras las fuertes caídas en las bolsas. Las empresas cotizadas relacionadas con el sector, como la farmacéutica, biotecnología o servicios médicos a distancia y hospitalarios se han comportado de una manera defensiva.
Según comentó recientemente en una conferencia con clientes Laura Nelson Carney, analista de renta variable de Capital Group, a las empresas biotecnológicas y farmacéuticas les ha ido bien hasta ahora y están demostrando ser más resistentes que otros sectores. Unos buenos indicadores de esta situación son los sólidos resultados que hemos visto en la temporada de beneficios del primer trimestre - casi todas las compañías farmacéuticas han superado las expectativas y reiterado sus previsiones para todo el año. Una situación que difiere de la de muchas otras industrias.
La gente seguirá necesitando medicamentos y hay muchas enfermedades que conllevan un destino aún peor que la infección por COVID-19. La máxima prioridad de la industria es mantener un suministro ininterrumpido de medicamentos. Esto es de vital importancia para evitar un gran aumento de la mortalidad por todas las causas asociadas o no a esta pandemia, ya que la gente no puede acceder a los medicamentos que necesitan para enfermedades no relacionadas con el COVID. A nivel de empresa, estamos estudiando la seguridad de los flujos de efectivo y los dividendos para las empresas más grandes y para las empresas más pequeñas y de mediana capitalización estamos la evolución de su efectivo y las dimensiones de su catálogo de productos que les puedan permitir capear la tormenta. Somos cautelosos con las empresas centradas en un solo medicamento, en particular con los mecanismos inmunosupresores que aumentan el riesgo de COVID-19."
Pero no sólo es ver hacía atrás con el retrovisor, sino que como puntualiza la analista de de Capital Group, las tendencias a largo plazo que darán forma al futuro de la industria biofarmacéutica no cambian con el COVID-19, sino que se aceleran. Habrá un aumento en el uso de big data en todos los aspectos relativos al descubrimiento y el desarrollo de medicamentos, así como en el seguimiento de los pacientes en el mundo. La medicina de precisión (finalmente) llegará a la mayoría de edad. La terapia celular y genética será el próximo horizonte de innovación médica, tan profundo como el cambio que se produjo hace 40 años con el paso de las sustancias químicas a las proteínas. “La importancia de China crecerá en la industria biofarmacéutica mundial, tanto por ser el segundo mercado más grande del mundo como fuente de innovación global", puntualiza.
Laura nos recuerda que hay que tener en cuenta tres factores fundamentales en relación con el impacto de el COVID-19 en el sector y son la cadena de suministro/fabricación, la demanda del mercado final y los ensayos clínicos. ¿Es segura la cadena de suministro y pueden las empresas seguir fabricando para satisfacer todos los pedidos que se necesiten? Existen nuevos riesgos en el abastecimiento de materias primas e ingredientes farmacéuticos activos (API) de un solo país, por lo que las empresas se están replanteando cómo diversificar sus cadenas de suministro de medicamentos a nivel mundial. En cuanto a la demanda: las visitas en persona a los médicos - especialmente en Europa y los Estados Unidos - han disminuido drásticamente, con estimaciones caídas de alrededor del 70%.
Esto significa que los nuevos diagnósticos han disminuido y que los cambios entre medicamentos han disminuido. La analista recalca que el panorama para la industria es bueno, además de ser una tendencia que puede perdurar.
Y a modo de conclusión comenta que una de las implicaciones más importantes del COVID-19 en la industria biofarmacéituca es que puede ser determinante en la reconstrucción de la reputación del sector. La sociedad está viendo como la biofarmacia puede ser parte de la solución del problema y no una parte del propio problema. Además, se está motivando grandes colaboraciones entre diferentes empresas y es probable que asistamos a una época de adquisiciones y fusiones de pequeñas empresas con menor financiación por parte de las grandes farmacéuticas.