
Generalmente los objetivos de este tipo de estrategias son empresas de pequeña y mediana capitalización, en especial del sector industrial y financiero.
La estrategia Special Situations ha experimentado varios altibajos desde febrero. A causa de sus exposiciones largas estructurales a la beta de mercado, los gestores suelen quedar rezagados durante periodos de aversión al riesgo. Sin embargo, puesto que también suelen poner la mira más allá de la volatilidad a corto plazo, acostumbran a repuntar con mayor rapidez. Iniciaron el año con unas exposiciones más prudentes a la beta, aunque acusaron una mayor concentración en sectores que se revelaron como los más penalizados durante la crisis del mercado, a saber, la energía y el consumo. A estas alturas han recuperado unos dos tercios de sus pérdidas. Si bien las correcciones del mercado suelen brindar oportunidades para las estrategias Special Situations y Activist, hemos observado que, desde el desplome del mercado, los activistas mundiales han lanzado menos de 30 nuevas campañas.
La mayor parte de las empresas objetivo son de pequeña o mediana capitalización, cuentan con una solidez crediticia mixta y pertenecen principalmente a los sectores industrial y financiero, que se han situado en el vagón de cola desde febrero y todavía se contratan con descuentos sustanciales. Además, los principales objetivos de dichas campañas parecen más centrados en la identificación de oportunidades (mantener conversaciones, construir posiciones) que en la búsqueda de un cambio específico (adquisición/ventas de activos, repartos a los accionistas o cambios en el gobierno corporativo). De la fase del ciclo empresarial de estas nuevas posiciones se extraen observaciones similares, ya que ninguna de ellas se halla en una situación clara de cambio o parece que vaya a acometer una reestructuración de calado.
En conjunto, los activistas no mostraron el mismo apetito por las gangas que en episodios anteriores de espirales de ventas. La recuperación del mercado en forma de «V» y las valoraciones caras no ofrecen un amplio universo de valores sobrevendidos. Además, dado que todavía están por verse las consecuencias duraderas de la pandemia para las empresas, los gestores de estrategias Special Situations concentrados y que aplican enfoques pasivos (comprar y mantener) siguen mostrándose reticentes a incorporar riesgo agresivo. En su lugar, han seleccionado de forma oportunista acciones baratas que siguen sometidas a presión por el virus en los sectores aeroespacial, inmobiliario, de servicios financieros y de ocio, la mayoría de las cuales se han comportado bien en las últimas semanas. Según las presentaciones públicas a finales de marzo, en conjunto, la mayor parte de las posiciones de los activistas se concentran en los sectores financiero, tecnológico y de comunicaciones e industrial.
Hasta ahora, la actividad corporativa está muy lejos del nivel observado antes de la crisis. Las fusiones y adquisiciones, las ventas de activos y las salidas a bolsa, esenciales en las estrategias de salida de las estrategias Special Situations, siguen mostrándose anémicas. Como nota positiva, el número de juntas extraordinarias de accionistas, en las que se deciden la mayoría de las operaciones corporativas, está recuperándose a buen ritmo. Lo que sugiere que la actividad corporativa se normalizará junto con las condiciones comerciales. Una rotación más decisiva a favor de los títulos de valores, especialmente en los segmentos de pequeña y mediana capitalización, también favorecería enormemente a los gestores de estrategias Event Driven (y a la mayoría de los inversores centrados en los fundamentales). Nos mantenemos optimistas.