
Nordea AM, parte del grupo de servicios financieros más grande del norte de Euroa y con 204,800 millones de euros de activos gestionados, que ofrece diversas soluciones de inversión responsable y como dice en su web: “nos tomamos muy en serio las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad…”, ha movido ficha respecto a la serie de incendios en el Amazonas.
El responsable del equipo de equipo de deuda de mercados emergentes de Nordea AM, Thede Rüst, ha decidido poner en observación los bonos del gobierno brasileño como respuesta a la serie de incendios en el Amazonas. De momento no incrementará posición en estos papeles y si acaso podría haber ventas.
A menos que haya desarrollos positivos su posicionamiento podría cambiar, pero de empeorar, cabría la posibilidad de excluir los bonos brasileños del universo de inversión, a pesar de la alta puntuación relativa en los análisis cuantitativos de la deuda soberana ESG.
Según las últimas encuestas del Instituto Brasileño de Opinión Pública, al 96% de los encuestados les gustaría que el gobierno combatiera la deforestación ilegal. Las implicaciones para Brasil son muchas, no sólo a nivel de política nacional sino incluso económicas, como ya se vio cuando el gobierno francés comentó que podría amenazar el acuerdo de libre comercio con el Mercosur.
También KLP, el mayor fondo de pensiones noruego, ha comenzado a contactar a aquellas compañías con significativas relaciones comerciales de productos agrícolas de Brasil como Cargill, Bunge y otras para que no contribuyan a daños ambientales tan graves como los observados.
Cabe recordar que el gobierno brasileño rechazó una ayuda por 22 millones de dóares por parte del G7, pero los efectos están y estarán ahí.
El mundo financiero ha hecho mucho énfasis en el enfoque ESG, incluso durante el útlimo trimestre han sido varias las que han lanzado fondos ESG.
Otras gestoras tan grandes y punteras seguramente estarán analizando que posición tomarán, ya que las implicaciones son muchas y muy variadas.