Esta vez no es diferente; más temprano que tarde llegarán las quitas

La consultora Mc Kinsey mediante la publicación de estudios ha contribuido activamente a dar un enfoque sobre el actual problema de endeudamiento. En “Debt and deleveraging: The global credit buble and its economic consequences” obtenemos un enfoque de largo plazo de la actual situación y un análisis histórico de anteriores burbujas crediticias que nos permiten ganar una gran perspectiva. 

 

Aunque la situación actual es excepcional debido a que el elevado endeudamiento es generalizado (sector privado y público) en los países desarrollados y las anteriores burbujas de deuda se encontraban focalizadas, creo que merece la pena dar un vistazo a la historia y ver como se consiguió salir de una situación similar.

En 16 de las 32 burbujas de deuda se salió mediante el llamado ajuste del cinturón (“Belt tightening”) o los recortes. Las cuentas consiguieron hacerse sostenibles gracias a una ganancia de competitividad y aumento de las exportaciones. Obviamente una solución que funciona siempre y cuando no se aplique de forma generalizada. No todos los afectados pueden crecer vía exportaciones a la vez, alguien tendrá que consumir.

En 7 de las 32 burbujas de deuda se salió mediante impagos generalizados. Implica reconocer que no se puede hacer frente a gran parte de la deuda por parte de los agentes y los acreedores asumirán las pérdidas. Aunque parezca la más injusta es la que más se ajusta a la ortodoxia capitalista y la que consume menos tiempo.

En 8 de las 32 burbujas de deuda se salió debido incorporando una elevada inflación al sistema. Suele darse tras hacer trampas al solitario. El país opta por comprar su propia deuda aumentando el balance de los bancos centrales. Una situación que termina por minar la confianza de inversores / ahorradores que llevan a devaluaciones de la divisa y una espiral inflacionista que termina por acabar con la deuda contraída.

En 1 de las 32 burbujas de deuda terminó por resolverse gracias al crecimiento económico. Esta es la excepción que hace cumplir la regla y la invita a la esperanza.
 
Inflación en Japón, G7, Europa y EEUU

Fuente: OCDE y elaboración propia

Por el momento se desconoce como saldremos de esta. Se ha intentado de todo un poco. Ajustar el cinturón a medida que los bancos centrales imprimen dinero intentando incorporar inflación a la economía a medida que los inversores / acreedores con tipos de interés reales y nominales negativos pagan parte del desaguisado.

Sin embargo comenzamos a conocer cifras que apuntan a que se está perdiendo la batalla para salir de una forma ordenada. Desde la vertiente de los indicadores económicos más pegados al ciclo económico (utilizamos las encuestas empresariales PMIs e ISMs) las primeras lecturas para el 2T13 no son buenas y apuntan a una desaceleración económica que aplaza la ansiada recuperación para la segunda parte del año del consenso. Si nos fijamos en los índices de precios, nos encontramos que el ritmo de crecimiento es el más bajo desde el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera en 2008.

Las políticas económicas no están consiguiendo el efecto deseado y el crecimiento económico y la inflación no terminan por llegar. La trampa de la liquidez gana enteros y el dinero no circula pese a que los bancos centrales se encargan de inundar el mercado. En este entorno la capacidad de pago se ve mermada y devolver las deudas pese a los mínimos históricos en tipos de interés se hace cada vez más cuesta arriba.

Las autoridades europeas extienden los objetivos de déficit ante la imposibilidad de incumplimiento. Algunos miembros de la Reserva Federal apuntan a que no existe un plan B al programa de compra de activos. Warren Buffet dice que la política de la Fed es como una película que no sabes cómo acabará. Soros comenta que la venta de yenes puede ser una avalancha y califica de peligroso el nuevo programa de compra de bonos del BoJ. Krugman apunta a que se pierde la batalla para generar inflación….

Declaraciones y actuaciones que quedan lejos de la actual calma que muestran los mercados y que recogen la extraordinaria situación actual. De las últimos artículos me quedo con el publicado por los vapuleados Carmen M. Reinhart y Kenneth Rogoff que en su último artículo nos comentaban lo siguiente; “En resumidas cuentas, muchos países de todo el mundo tienen unas deudas públicas extraordinariamente elevadas según criterios históricos, especialmente cuando se tienen en cuenta los programas de ayuda médica y de ayuda a la tercera edad. La eliminación de esas cargas de la deuda implica normalmente una transferencia, a menudo dolorosa, de los ahorradores a los prestatarios.” Esta vez no es diferente y los impagos en serie parecen inevitables si las políticas económicas extenuadas no consiguen generar crecimiento e inflación.


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