Guerra de divisas, conflicto monetario o lucha por a garantizar las exportaciones en aras de una recuperación económica. Lo podemos dar el nombre que queramos pero la conclusión es la misma: los principales bancos centrales han decidido, bien manteniendo tipos de interés en niveles cercanos a cero o con políticas ultraexpansivas, hacer su divisa más competente con el objetivo de favorecer las exportaciones, vender más barato, y fomentar el crecimiento de sus economías. Desde este momento, son dos los factores principales “de la volatilidad de las divisas. En primera instancia, la politización de los bancos centrales, algo que, en apariencia todavía está entre bastidores en Japón pero que es ya es inminente en el país vecino: el Banco de Inglaterra podría ser el próximo en cualquier momento tras la llegada de Carney si finalmente salen adelante sus nuevos esfuerzos radicales para ayudar a Reino Unido a alcanzar la “velocidad de escape”, explica John J. Hardy, director de estrategia de divisas de Saxo Bank.
El BCE no hará nada, la FED mueve ficha
Pero, si nos centramos en la divisa europea lo cierto es que cada vez que el euro se aprecia de manera significativa, algún política europeo muestra preocupación y pide intervenir, en tanto que el BCE mira hacia otro lado. Todavía resuenan las palabras de Mario Draghi en nuestro país tachando de “exagerado” hablar de guerra de divisas. Algo lógico si se tiene en cuenta que el mandato del organismo es el de la estabilidad de precios, aunque en la práctica éste se ha desplazado hacia la estabilidad financiera. “Es difícil imaginar que el BCE pueda verse envuelto en una "guerra de divisas" en la que estarían deseando embarcarse algunos políticos europeos de modo más contundente que el de las declaraciones, a pesar del riesgo de avivar la inestabilidad del mercado”, reconoce Javier Flores, responsable del servicio de análisis de Asinver. (Ver: El BCE reduce el tamaño de su balance, el euro se dispara)
Así las cosas, si el BCE no hace nada, será el par contrario - la FED – el que se mueva. De hecho, es conocida la política ultraexpansiva que ha llevado a cabo el organismo presidido por Ben Bernanke en los últimos años junto a los bajos tipos de interés que mantiene desde 2008. En este escenario, lo más probable –dicen los expertos – será ver al par euro dólar en niveles de 1.40. Con perspectiva mensual, “la moneda única mantiene su inercia alcista hacia los 1.40, interrumpida hace unas semanas por una fase correctiva fruto de los altos niveles de sobrecompra”, reconoce Manuel Domínguez Blanco, especialista en divisas de Interdin.com. Haremos por lo tanto seguimiento de si este nivel es capaz de convertir la resistencia traspasada en soporte, aguantando las actuales embestidas de precio”.
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En esta guerra ¿qué activos quedarán en la retaguardia? Si lo que viene de fuera es más competitivo, serán aquellas compañías importadoras de materias primas las más beneficiadas, por su estructura de costes. José María Luna, director de análisis de Profim EAFI reconoce que aquellas compañías que "compren materias primas y se paguen en dólares USA se verán beneficiadas. Pero, a pesar de ello, hay que vigilar cómo se comporta el precio de dichas materias primas pues si cae el dólar pero subiera el precio del petróleo, por ejemplo, el beneficio no sería tanto". Así aerolíneas y energía se podrán ver favorecidas. Del primer sector, IAG es la representante. Del segundo, Gas Natural, Enagás y Repsol en el punto de mira. Pero tengamos un orden porque no todas están para invertir.
Gas Natural y Enagás , en cartera. IAG en vigilancia
Gas Natural. En los 14.57 euros, nivel que supone el 38.2% del movimiento bajista precedente que tuvo lugar de 2007-2009, ha tenido un último tramo alcista que le ha llevado a superar incluso esta zona. “Se confirma la solidez del movimiento alcista, tenemos un título que ha demostrado su fuerza y capacidad para seguir atacando resistencia, por lo que lo mantendríamos en cartera”, explica Ana Rafels, Asesora de inversiones de Ana Rafels EAFI. La referencia que nos haría pensar que la contundente tendencia alcista podría estar debilitándose serían los 13.90 euros. En la medida en que se mantenga intacta, atacará nuevas resistencias”.
Las perspectivas también son favorables cuando se habla de Enagás. Simplemente con que el valor cierre en torno a los 18 euros “estamos hablando de una envolvente alcista de muy corto plazo. No será hasta que pierda los 17 euros en precios de cierre, y sobre todo el hueco en 16.83 euros, cuando empeorará la situación”, explica Roberto Moro, de Apta Negocios.
Del sector, Repsol es quizás el único valor que ahora no estaría en el radar de inversión. La petrolera, con presencia en Bolivia, es uno de los obstáculos con los que se podría encontrar el Ibex35 en su viaje a los 9000 puntos. La pérdida del “el soporte de 15,50 euros, posiblemente le llevará hasta los 14,60 euros en el corto plazo y, en el largo, podría incluso caer hasta los 14 y volver a la zona de soporte de los 11,5 euros”, advierte Luis Lorenzo, analista de Dif Broker.
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IAG es otro de los valores “en vigilancia”. La superación de 2.61 euros en gráfico semanal dará “sensaciones muy alcistas, con objetivos en la franja de 2.80-2.90 euros”. El valor es uno de los que tiene puesta la lupa para entrar como sustituto de Ferrovial en la cartera premium. “Aunque todavía se encuentra lejos de los niveles en los incorporaríamos en cartera – en torno a los 2.29-2.26 euros, nivel que coincidiría con un Ibex35 en el soporte de 7565 puntos”. Moro reconoce que en precios de cierre por encima de 2.61 euros, en gráfico semanal, las sensaciones son muy alcistas con objetivos en la franja de 2.80-2.90 euros".
Los europeos, afectados por el yen
Si tomamos con divisa de referencia, el yen, es interesante “pensar en el efecto de la depreciación del yen, que está siendo la divisa más activa en esta guerra”, reconoce Javier Flores, de Asinver. Una guerra que “afecta de manera especialmente negativa a las empresas que producen en zona euro o dólar y venden en Japón, por ejemplo industria del lujo europea, que se verá negativamente afectada por la política de yen débil de Japón”. También afecta negativamente a los competidores europeos de los exportadores japoneses, como determinadas industrias o los fabricantes de automóviles. Sin embargo es positivo para aquellas empresas que sin ser japonesas no venden en Japón sino fuera pero que fabrican en Japón una parte importante de su producto. Es el caso por ejemplo de Nokia”. Pero esta…es otra historia. Y también se la contaremos.