
Obviamente, en el 70,3% de las ocasiones restantes ha fallado en adelantar un desplome del mercado tal y como podemos apreciar en el gráfico superior de McClellan que señala con una flecha las Hindenburg Omen sobre el índice S&P 500. Es en esta lectura donde se amparan los más críticos con la señal de venta.
Aunque analizar la señal de forma aislada puede tener poco sentido, no me parece que un 30% de probabilidades de crash sean despreciables, más aún teniendo en cuenta que durante el periodo analizado, desde 1.980 hasta actualidad, el mercado no ha parado de subir. Por otro lado, sin nos fijamos en las concentraciones, podemos apreciar que en el año 2007, en el anterior techo de mercado, se acumulaban Hindenburg Omen.
Desde mi punto de vista nos encontramos ante un signo que resta salud a la actual tendencia alcista. Las alzas en los índices bursátiles son cada vez lideradas por un menor número de compañías y cada vez existe un grupo mayor de empresas que se están quedando atrás o marcan mínimos de 52 semanas. Seguro que alguno de ustedes se acuerda cuando el Ibex marcaba máximos históricos en torno a los 16.000 puntos en el año 2007 y el único gran valor que acompañaba estos máximos era el Banco Santander mientras el resto se quedaba atrás. Que cada uno interprete si es útil esta señal de alerta.
