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Elegimos desde un punto de vista histórico todas aquellas situaciones similares a la actual y analizamos la corrección posterior del precio. De esta manera, seleccionamos aquellas pérdidas de la media de 40 sesiones que suceden a un precio que se ha encontrado en más de 26 sesiones consecutivas por encima de su media. En base a la hipótesis de acción / reacción deberíamos esperar grandes caídas después de estos grandes impulsos alcistas previos.

Sin embargo, nos encontramos con todo lo contrario. En lugar de caídas el índice continúa subiendo las semanas posteriores a la pérdida de la media de 40 sesiones tras un gran impulso alcista previo. Además, para mayor sorpresa, las subidas son mayores a las subidas promedio sin pasar filtro previo alguno. Parece que la física no funciona en las bolsas y que la ley de la gravedad no existe.
Amparar una posición bajista o corta exclusivamente en la sobrecompra y esperar un tramo correctivo que purgue excesos alcistas en proporción al impulso previo no parece una buena opción. Es más, la situación actual no es tan excepcional como parece. Pues desde 1950 hasta la actualidad el S&P 500 ha desarrollado en cerca de 150 ocasiones un gran impulso alcista igual o superior al actual (más de 26 sesiones consecutivas por encima de la media de 40 sesiones). En 1995 el S&P 500 estuvo en 214 sesiones (casi un año) por encima de su media de 40 sesiones, como para llevar la contraria al mercado y creer en la gravedad.

