
Tres años después de la aparición del COVID en el centro de China, que llevó al país a convertirse en un caso atípico a escala mundial, con un enfoque de tolerancia cero basado en cierres y pruebas frecuentes, los inversores vuelven con apetito a las acciones chinas, que en los últimos años no ha dado ninguna alegría. Ayer domingo, miles de viajeros chinos cruzaron en ambas direcciones entre China Continental y Hong Kong.
Hong Kong ha limitado los cruces diarios a unas 60.000 personas en cada dirección, en una reapertura escalonada que incluye un tope de 50.000 en los tres puestos fronterizos.
Los propietarios hongkoneses de fábricas en el continente, especialmente en la vecina provincia de Guangdong, tienen previsto regresar para revisar sus operaciones y volver en febrero, tras el periodo vacacional del año nuevo chino y así iniciar el trabajo con sus empleados.
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